VELERO VARADO A ORILLAS DEL MAR MENOR

Por fin nos vemos cara a cara

2/1/2026

VARIAS VECES APARECIO EN FOTOS DE SEGUIDORES Y NO TENIA PISTA

No serían más allá de las 16:00 h del domingo 1 de Marzo cuando recién terminada la sobremesa y recordando las fotos de aquel velero apostado sobre su costado, en el Mar Menor, me dispongo a ir a su encuentro. Personas a las que sigo en fotografía, han mostrado en sus publicaciones más de una ocasión este sujeto. Hacía tiempo venía investigando por Google Maps y comentando con otros compañeros; al final, hoy ha sido el día y decido acercarme hasta el lugar y realizar unas fotos de atardecer.

El acceso al barco ha de ser antes de entrar al Carmolí. A tu izquierda, hay que dejar el coche en la antigua base del Anfipuerto de Hovercraft, hoy en ruinas. Después consiste en tomar la orilla del Mar Menor e ir buscando camino hasta llegar al lugar. La ida siempre se torna rápida y aunque el viento hacía presencia, no requiere de mucha destreza, excepto no tropezar con la maleza o hundir tus pies en fango o arenas húmedas.

Divisado el barco, en la posición 37.701245, -0.843552, el siguiente paso es poner énfasis en las diferentes composiciones que vas a realizar con el velero como protagonista. Hay que tener estudiado todo: viento, posición del Sol, oleaje, etc. La luz a poniente del Astro Rey es perfecta aunque el día está nublado. Siempre hay que analizar el lugar en cuanto a la seguridad antes de iniciar la sesión de fotos. A partir de este instante es dejarse llevar por la pasión del disparo y cazar instantes. Comienzas a poner filtros, cambiar objetivos... te vas dejando llevar y conectas con el lugar.

Finalmente, sin darte cuenta la noche se va cerrando y sin meditar en ello, te encuentras ante una situación un poco delicada en cuanto a tu seguridad. Recoges el material fotográfico, colocas tus linternas en mano y frente y comienzas el regreso al coche. Esto entre maleza que te atrapa las piernas y un desconcierto porque la vereda (si puede llamarse así), que creías tener ha desaparecido por momentos. Por un instante el miedo (muy necesario siempre), se apodera de mi mente y entro en preocupación porque hay unos cinco minutos que no consigo avanzar entre la maleza y me hundo entre monte bajo y aquellos humedales. No perder la compostura ha hecho que hoy salga de esta sin ningún problema, sin embargo vuelvo a pensar que el ir solo es un handicap que te puede costar un disgusto. A pesar de este contratiempo, regreso al auto y con felicidad en mi rostro (sin olvidar el susto) pongo rumbo a casa, esperando una nueva salida fotográfica.

Hasta la siguiente... un placer.